Imagen de internet.Desconozco autor
"Un banco vacío espera todas las tardes a dos ancianos ,de sus atemporales manos cogidos"
La mirada perdida
-del uno en el otro-
diciéndose
lo que la palabra no puede
Sólo la complicidad de sus años
les ha hecho sabios
Hasta donde no cabe más que amor
Hasta donde la ternura no tiene fin.
Gó


Que bonito, la verdad esas parejas de ancianos donde se ve que el amor a triunfado a todo siempre me sacan una sonrisa y llenan de ternura y un poco de envidia sana el corazón. Por cierto la música que suena cuando le doy a comentar también es preciosa. Un beso
ResponderEliminarUna maravilla, imagino sus miradas, sus arrugas y sueño. Abrazos
ResponderEliminarMiradas unidas por un amor añejo y fuerte. Arrugas que guardan un cariño sin miedos.
ResponderEliminarHay mucha "ternura" en estos versos...
ResponderEliminarUn abrazo y "besucos"
Lo que la vida les ha ofrecido y ellos siguen cultivando
ResponderEliminares esa fuerza indestructible del amor...lo auténtico, lo que prevalece
Besos.
Que lindo seria llegar a esa edad, juntos y con amor. La imagen es preciosa amiga. Saludos
ResponderEliminarGó,que triste realidad, privilegiados los que lleguen acompañados del Amor.
ResponderEliminarMe ha encantado amiga.
Un beso y feliz día.
D"la ternura no tiene fin... "
ResponderEliminarQue siempre haya ese escenario. Es bellísima tu representación, mi querida amiga. Puro latido.
Mil besitos que te lleguen y feliz día ❤️
Es muy reconfortante ver parejas de ancianos tal y cómo los describes en tu poema.Besicos
ResponderEliminarBonito y tierno sí : )
ResponderEliminarUn abrazo.
Ay de esa ternura que alimenta el espíritu… No hay palabras que puedan expresar tan hermosa complicidad; solo sus miradas son ese viaje al universo de sus almas…
ResponderEliminarPrecioso, mi querida Gó.
Abrazos enormes, y muy feliz tarde 💙
Siempre he pensado que esas parejas de ancianos deberían morir juntos, en el mismo segundo... para que no sufrieran la ausencia del otro.
ResponderEliminarBesos.
Ella lo observaba como si aquella mirada no fuera forastera. Algo había en aquel hombre que le traía recuerdos lejanos de cuando vivía en África; cuando un hombre alto como el, con ojos azules de primavera, la hicieron sentir la expansión del amor...
ResponderEliminarNo sabía cuantos años habían pasado desde entinces pero, su forma de caminar, la forma de mirar y el aoroma de aquel hombre que no se perdió en el tiempo y que ahora se sentaba en el mismo banco del Parque de Colón.
Por prudencia no le preguntaba. Había aparecido aquella primavera como venido de otro mundo para acompañarla. La juventud quiso volver a visitarla y cada día se arreglaba para ir al parque por el simple motivo de estar cerca de él...
Guardaba cierta distinción para destacarlo de los demás ancianos y hasta darle de comer a las palomas lo cubría de cierta elegancia...Pero pasaban los días y ella loca de saber casi seguro que era él...
Su hija la sentía feliz porque sus ojos brillaban y su amiga Clara se atrevió a preguntarle si estaba enamorada de alguien pero, ella callaba, sonreía y hasta se ruborizaba...Aquel hombre era alemán en Tetuán; un militar del que se enamoró en un café. Le recitaba versos, le regalaba flores y fué al primero que besó en un beso que más bién era de infancia o poca madurez...Era muy callado, casi vergonzoso pero un caballero en respetarla y hacer la soñar con cosas, que parecían inalcanzables...
...y ahora estaban en Córdoba, en pleno mayo donde la pasión la visitaba de nuevo envuelta en una magia que la hacía retroceder en el tiempo: Un mayo que ponía el vello de punta y la sensibilidad alcanza donde sólo la alcanzan los enamorados.
Aquel día se puso un collar que le regaló antes de su despedida; era de conchas marinas que el recogía y que ella guardó como el mejor de los tesoros y allí estaba él de nuevo; en el banco de todos los días y con el seblante que ella se descomponía cada vez que lo miraba.
Se sentó mas cerca a su lado y el lo percibió al instante. Su aroma era inconfundible y le dijo: ¡Buenos días Ingmar!. De pronto, el cielo de los recuerdo le hizo sonreir para volverse a ella y pedirle si quería otro café...
Una dulzura de pareja, me emociono siempre que veo una pareja de ancianos, que todavía sus miradas se iluminan cuando se miran.
ResponderEliminarLas imágenes que inspiradoras, lo que se puede extraer de ellas.
Besos!!
Me encantaría llegar y poder ser. Me da miedo morir sin amar, ni tener la posibilidad de realizarme.
ResponderEliminarLlegas mucho querida Gó, sabes dar en el blanco...
Besos, Ricardo.
Poder caminar de la mano hasta el final de un camino compartido es todo un regalo.
ResponderEliminar(Gracias mi dulce amiga por tenerme presente. Todo va bien, solo es un parón que está durando más de lo previsto, espero regresar a visitaros y a retomar la escritura ahora relegada.
Un abrazo enorme.)
Tu poema es una ternura, reflejada en los dos ancianos.
ResponderEliminarTequendama
Ternura y eterno contienen casi las mismas letras, y es que cuando el amor es verdadero sobra lo demás.
ResponderEliminarLa semana pasada falleció la madre de un buen amigo, pasada una hora después del entierro, falleció el padre... Es triste quedarse huérfano, pero reconforta saber que el amor es más fuerte que la muerte.
Besosssss
hola! nos invitamos solas, mil gracias por comentar a Ricardo, nos pico la curiosidad y asombramos por tu magnifico blog, con tu permiso sumaremos nuestros vuelos a tus letras!! saludosbuhos.
ResponderEliminarGran ternura en el poema.
ResponderEliminarBesos.
Me han entrado unas ganas locas de abrazarte... Siempre tan tierna! Besucos Gó. Muchos
ResponderEliminarA veces una mirada basta y sobran las palabras...
ResponderEliminarBesos.